domingo, 16 de agosto de 2009

Entrevista con Enrique Krauze
“No me gustan los dictadores”
Por: Juan Camilo Maldonado T.
El director de la revista mexicana ‘Letras Libres’ explica su visión sobre Chávez y Uribe y por qué ninguno de los dos debe ser reelegido.

Enrique Krauze habla despacio. Mueve las manos. Y, repetidamente, termina las frases casi en susurros. Sentado en el lobby del Hotel Tequendama, la suavidad de los gestos del historiador mexicano, director de la revista Letras Libres, alcanzan a enmascarar la acidez de los adjetivos y la dureza de la crítica que lanza este hombre, viejo compañero de batallas de Octavio Paz, contra el proyecto del teniente coronel Hugo Chávez Frías, para quien tiene dos palabras: poder y delirio, título de su último libro.

Empecemos con la historia de un personaje sorprendente que usted menciona en su libro: Norberto Ceresole...

Fue un hombre de la ultraizquierda en la Argentina, con grandes contactos y hasta cátedras en la Unión Soviética, muy conectado con Hizbulá, negador del Holocausto y un antisemita profesional. Un personaje que tenía, sobre todo, como una ideología nazi para América Latina. Pensaba que iba a renacer la Alemania nazi ligada a Japón e Irán. Eran ideas opuestas al mundo anglosajón y que implicaban una América Latina unida, militarizada y libre de su yugo histórico. Era un delirio que en los años noventa encantó y encandiló a Hugo Chávez.

Ceresole fue cercano al candidato Hugo Chávez en los noventa, pero fue expulsado de Venezuela en el año 2000, tres años antes de su muerte, ¿por qué?
Era tal la virulencia de sus ataques antisemitas y su influencia sobre el presidente, que otros personajes alrededor de Chávez como Luis Miquilena, famoso líder de izquierda y su mentor, lo acorraló y lo sacó. Ceresole murió, pero su visión de una América Latina militarizada, unificada bajo la égida de un caudillo, es Chávez…
Ceresole profetiza una guerra mundial, dentro de la cual Irán e Israel buscan dominar Latinoamérica. El canciller israelí, Avigdor Lieberman, pasó justamente la semana pasada por Colombia denunciando activamente el vínculo Teherán-Caracas...

Yo hago votos porque esa importación delirante de un conflicto terrible, pero que no les corresponde a esos países, no prospere. Pero qué duda cabe de que Hugo Chávez lo ha alentado cuando habla, por ejemplo, de nuestros hermanos islámicos.
Esa división entre Israel e Irán en Latinoamérica es la fractura más insólita de la región, ¿qué tan profundas son el resto de fracturas en el hemisferio?
Me preocupa más la fractura entre la democracia liberal y el proyecto del socialismo del siglo XXI de Chávez. En ese sentido, Colombia necesitará seguir haciendo acopio de toda la sabiduría histórica y toda la experiencia política que tenga para no caer nunca en sus provocaciones. La soledad de Colombia en este marco donde Chávez ha ido tomando poder es algo que nos preocupa en México.

¿Qué tan condenados estamos a que se generen dos Américas: la del sueño bolivariano y la de la democracia liberal?
No me gusta incursionar, como historiador, en el terreno de la profecía. Pero tengo la impresión de que Chávez quiere reeditar en el siglo XXI paradigmas superados del siglo XX. Sin embargo, el marco internacional no lo va a permitir. Vendrá más temprano que tarde una transición en Cuba, la biología —así ellos no lo crean— va a hacer su labor en el cuerpo de los hermanos Castro. Además, el pueblo venezolano tiene instintos de libertad; vienen las elecciones presidenciales de 2012, la inseguridad los está acabando, y la responsabilidad cae cada vez más sobre el presidente. Yo confío en que el contexto internacional, en el marco de una mejora económica, pueda ir aislando a Chávez. Su liderazgo se va a cuartear y topará con sus límites. Yo me resisto a pensar que el muy excepcional experimento cubano, que tiene que ver con el dinero ruso, con el dinero venezolano, con ser una isla y tener un personaje como Fidel ahí, en medio de la Guerra Fría, se asiente en Venezuela en contra de los instintos de libertad de los venezolanos.
¿Por qué, entonces, triunfó el Sí a la reelección en febrero de 2009?

Hubo un desaliento. La oposición venezolana, aparte de que no está unida, no tiene los recursos económicos. Venezuela ya no es una democracia porque la iniquidad tan completa del proceso lo desvirtúa todo, ahoga a la oposición y ni siquiera los resultados son respetados, como el del alcalde Caracas, Antonio Ledezma, que no puede tomar posesión. Están extenuados: son diez años. Pero hay generaciones jóvenes para las cuales el 2012 significa el 2018 y el 2019 y el 2030. Ahí está la moneda en el aire.
Chávez tiene a su favor la renta petrolera...
Desde luego. Pero expertos internacionales hablan de que hay una conjunción de factores que está llevando esa fórmula rumbo al precipicio en cuanto a la baja de producción y el desmantelamiento de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Y no olvide la corrupción, la inseguridad y el narcotráfico. Ustedes han luchado una guerra y han ido aislando el fenómeno. Allá no. El petróleo o el narcotráfico, todo se está como combinando y corroyendo. Yo lo que pienso es que ustedes tienen un vecino que puede llegar a tener un nivel de inestabilidad muy peligrosa.

Usted incluso ha sugerido que como sucedió con Argentina en Las Malvinas, Chávez podría buscar una guerra para encubrir las tensiones domésticas.
Los instintos están allí. Cada vez que Chávez ordena los tanques a la frontera, o cuando dice que suenan vientos de guerra, en el fondo son una actuación, pero el instinto es el mismo. No soy ningún optimista. En donde reina el poder absoluto, con muy pocas excepciones los pueblos se topan con la verdad y luego hay generaciones enteras que pasan para pagar por lo que ocurrió. Fíjese en Argentina en el 81. Cuando Galtieri lanza a los argentinos a la guerra contra Inglaterra, los argentinos están absolutamente convencidos de que ganarían. Fuera de allí, nadie creía, era obvio que eso no iba a durar. Pero claro, lo hicieron con el objeto de dar una válvula de escape. El peligro es que, acorralado, qué pueda hacer Chávez. El primer chivo es el colombiano. Porque, además, en su mente delirante él es Bolívar y acá está Sucre. Las mitologías históricas cuentan mucho, y la historia puede intoxicar.

Usted escribe que en Venezuela “la disputa sobre el pasado es la disputa del porvenir”, ¿por qué se pelea hoy en ese país?
Hay un abuso de la figura de Bolívar y de los textos de Bolívar, en el sentido en que Chávez lo utiliza como si fuera su representante, su abogado y hasta su médium espiritual. Casi como si Bolívar hablara sobre él, y en vez de ser bolivariano, fuera chavista. Ese uso de la historia por parte de Chávez es el reparo de los historiadores serios que dicen que está utilizando a Bolívar de manera absolutamente ahistórica. Bolívar no pudo pronunciarse sobre las verdades del siglo XXI, no supo ni siquiera del tema del socialismo. El modo en que Chávez ha utilizado a Bolívar es totalmente ajeno a la historicidad del personaje. Pero lo usa como fuente de legitimidad. Él ha expropiado al personaje y luego, imperceptiblemente, ha ido bajando a Bolívar de su sitial y se ha colocado él mismo en el sitial de Bolívar. Es algo elemental: la mente de este personaje es una mente mitológica que, a sabiendas de que Bolívar fue el héroe del siglo XIX y Castro del XX, quiere ser el héroe del siglo XXI. Él está compitiendo con Bolívar y con Castro. Y piensa que está ganando la pelea.

jueves, 13 de agosto de 2009

POBRE MI PAIS QUE NO TIENE QUIEN LO QUIERA

EXCELENTE ARTICULO DEL EX-MINISTRO DE COLOMBIA
"POBRE MI PAIS QUE NO TIENE QUIEN LO QUIERA", como dice la gaita.
Fernando Londoño ex Ministro del Interior de Colombia

Si nunca vuelven las oportunidades perdidas, no tendrá Venezuela lágrimas para verter por las que perdió en estos años en los que Hugo Chávez despilfarró la mayor bonanza petrolera de su historia, y acaso la última para esta generación.
Nunca ha sido tan pobre la nación hermana como ahora, cuando debió sermás rica. Cuando pudo convertirse en una potencia en los biocombustibles, para abrirle alternativas a una riqueza petrolera, inmensa pero que fatalmente se agotará; cuando pudo crear un polo de desarrollo industrial gigantesco, para penetrar en su provecho el cercano mercado de los Estados Unidos; cuando pudo ser el centro del desarrollo energético, tecnológico y ambiental de América Latina; cuando pudo situarse a la cabeza del enriquecimiento humano de este continente, Venezuela ha malgastado cuanto le dio la Providencia en todas las torpezas, los excesos y las corruptelas de este dictador de opereta.
Los viejos dictadores, con todas sus equivocaciones y violencias, eran cuando menos eficaces. Como para aplacar su conciencia y justificar su triste paso por la vida de los pueblos, dejaban puentes y caminos y puertos y canales. Pues ni eso le quedará a Venezuela cuando haga el balance de estos tiempos calamitosos.

Chávez es un personaje extraño. Nació dotado de una mecánica verbal apenas comparable con la de Fidel Castro, con una cierta habilidad para mimetizarse entre el follaje de los resentimientos y los odios colectivos, de modo que parezca, a primera vista, el reparador de antiguas injusticias.

Tiene la excelente memoria de los resentidos y el histrionismo de unos cuantos de los payasos que extrañas circunstancias hicieron poderosos. Talento medianísimo, ilustración inferior, inexistentes los frenos morales, ambición que lo desborda, carece también de cualquier rigor para la autocrítica. En suma, que esun sujeto de alta peligrosidad.

Cualquiera podría suponer lo que ocurriera el día que vinieran a disposición de una persona así cuarenta mil millones de dólares por año. Giovanni Papini dedicó una de sus obras inmortales -El Libro deGog- a una hipótesis semejante. Pero las extravagancias fabulosas de este rico sin fronteras, terminaban por ser inofensivas. Chávez es como Gog, pero en perverso y en torpe. El otro era ingenioso y en el fondo bonachón.
La peligrosidad de Chávez no es hipotética. Ecuador la está pagando, pues que con el dinero del petróleo venezolano se instauró allá otra dictadura de pésimo pronóstico, la de Correa, cuyos costos a nadie escapan; está acabando con Bolivia, apoyando a Evo Morales, cuyo menor defecto es el de cocalero actuante y confeso; a Nicaragua le instaló por segunda vez un matón corrompido; demoró la transición en Cuba, la transfusión de cinco mil millones de dólares por año, que los venezolanos pagan, adoloridos y pacientes; le ha tendido la mano alos 'pingüinos' argentinos, con la friolera de más de diez milmillones de dólares en bonos que el mercado mundial aborrece; y Perú yMéxico tienen la amarga experiencia de haberse sentido al borde de sendos abismos chavistas.
Pero ahora, más desesperado que nunca, vuelve a poner sus ojos en Colombia. Porque su situación interna es catastrófica. Cuando no hay comida en los mercados, cuando ya la oposición se sabe mayoría y el pueblo está dispuesto a batirse por Globovisión, sólo le queda un conflicto internacional. Que no será con los Estados Unidos, pero que sí puede ser con Colombia.
A un sujeto como Chávez no le queda lejos nada. Hitler, al que separece tanto, invadió Polonia y después se metió en Rusia. Chávez no tiene con qué invadirnos, pero se muere de ganas de ensayar sus aviones rusos y de precipitar la más infame e irracional de las guerras. Este Chávez, no es un valiente. Lo demostró cierto 4 defebrero. Pero sí es un loco, como lo demuestra todos los días. Y un loco megalómano, con plata en la chequera y juguetes letales,demasiado para lo que nos merecemos, nosotros y nuestros queridos hermanos venezolanos.